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He estado muerta durante nueve años

Testimonio de aborto provocado

"Ahora lo único que cuenta para mí es hacer que la muerte de mi hijo no se quede en el olvido... "


Me dijo que se había enamorado de mí. Yo le quería mucho. Al principio de estar juntos oí hablar a nuestros amigos de su novia. Le pregunté si tenía novia. Me dijo que no. Yo le creí. Me hubiera hecho demasiado daño reconocer que jugaba conmigo. Él quiso que nos acostáramos enseguida. Para mí era impensable. Dios tenía que bendecir nuestra unión con el matrimonio para que acostarnos tuviera sentido para mí. Con el tiempo me dí cuenta de que su vida era con su novia y no conmigo. Pero me dolía tanto que me vendé los ojos. Pensé que nunca más en mi vida podría amar a otro hombre, así que ante Dios decidí que haría el amor con él, el único hombre que querría en toda mi vida. Y la primera vez me quedé embarazada. Los métodos anticonceptivos no tenían ninguna importancia para mí. Lo único que contaba era el amor que le tenía. Pensé que si me quedaba embarazada, aunque me daba vértigo, sería al menos un regalo de él que guardaría toda la vida: un hijo. Que a través de este hijo le podría querer a él también.

Él dijo que lo mejor era abortar. Yo no quería, mi corazón, mi instinto, Dios, la Virgen… todo me decía que abortar no era una opción posible. Le propuse todo para no abortar. Lo tendría yo sola, no le pedía ninguna responsabilidad, lo podría ver cuando quisiera. Me daba mucho miedo tenerlo sola, pero sentía fuerzas enormes que me empujaban hacia adelante. Sabía que me las arreglaría como fuera, que mi hijo estaría bien. Pero él no quería. Y empecé a pensar... y ahí empecé a morirme. Me dije que quién era yo para obligarle a tener un hijo. Y dije que sí, que abortaría. Le dí más importancia a lo que él quería que a mi propio hijo, que a mí misma, que a Dios, que a la Virgen, que a todo. Yo estaba tan ciega que confié en él.

Y aborté. Asesiné a mi hijo.

Y con el morí yo. He estado nueve años muerta. Sintiéndome de verdad el ser más ruín de la humanidad entera, de todos los tiempos. La más cruel, la más indigna, la más salvaje e inhumana, la única culpable de todo. Deseaba que me pasara lo peor, lo más cruel y doloroso, porque era lo único que me merecía. Quedarme en vida después de abortar ya era demasiado bueno para mí. Sufriendo, compensaría un poco lo que le hice a mi hijo y lo que sufrió.

He estado nueve años muerta, soñando siempre la misma pesadilla horrible. Teniendo miedo de que todo lo bueno que la vida me daba se esfumara de repente. Sabía que no merecía nada de lo que me pasaba de bueno. Me he alejado de todos los míos, porque nadie me entendía... cuando en realidad es porque yo misma no me sentía digna de ellos que me querían tanto.

He estado nueve años muerta, anestesiada, sin sentimientos de verdad. Todo era a medias. Si estaba contenta o feliz, era con miedo de que se me acabara. Si tenía que estar triste por algo, no lo estaba, nada podía ser más grave que haber matado a mi propio hijo.

Y en el octavo aniversario del que hubiera tenido que ser el nacimiento de mi hijo, la bomba me ha estallado en plena cara. Estos nueve años la bomba se había mantenido en silencio, había conseguido taparla, hacer como si no estuviera aquí. Hasta que me ha estallado. He explotado en pedazos, me ha destrozado. Ha sido como si hubiera acabado de abortar ahora mismo. El dolor, el arrepentimiento, el sufrimiento... Todo lo que no viví después de abortar porque me quedé como muerta, lo he vivido ahora en unas semanas. Ha sido muy doloroso, diría incluso que más que cuando aborté. Ha dolido mucho. Me he dado cuenta de lo mal que he estado este tiempo. No sé cómo he podido aguantar. Me han ayudado a entender por qué lo hice. He comprendido muchas cosas sobre mí misma. He conseguido por fín perdonarme, y sobre todo aceptar el perdón que mi hijo y Dios me habían dado ya desde hacía mucho tiempo. Todas las respuestas estaban en mi ser, pero yo no las podía ver. Es la psicoterapeuta que me ha abierto los ojos.

Y me siento resucitada. Mejor que nunca. Es triste el que abortara a mi hijo. Pero esta cosa tan horrenda y todo el mal que ha venido después han servido de abono para que creciera algo bueno. Esto bueno es una nueva vida, distinta, cambiada. Ahora valoro infinitamente más las cosas esenciales, el valor de la vida, de la fé, de la familia, de la amistad, del amor. Ahora lo único que cuenta para mí es hacer que la muerte de mi hijo no se quede en el olvido. Está vivo, me acompaña todos los días en mi vida, me ayuda a hacer cosas buenas. Y siento que mi misión es hacer dos veces el bien: una por el bien que me toca hacer, y otra por el bien que hubiera podido hacer mi hijo y que no pudo.

Gracias a todos los que me ayudan. Y espero que este testimonio pueda ayudarte, si lo estás pasando mal. Si dudas, escucha a tu hijo en tu corazón, sobre la tierra sólo te tiene a tí. Si lo irreparable ya lo has hecho, que sepas que hay salida, que se puede ser feliz a pesar de todo y con todo, con tu hijo.

Autor: Bárbara
Publicado en: AVA

¿A qué esperas para unirte a la lucha contra el aborto? Millones de niños mueren cada año en Europa, decenas de miles en España,... Tú puedes hacer algo por evitarlo.
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La foto prohibida.


Las controversias en torno a esta espectacular foto que muestra a un bebé de 21 semanas que desde el vientre materno toma el dedo del doctor que lo ha operado, dieron un nuevo giro, cuando la poderosa cadena Fox anunció que iniciará un proceso legal contra el periodista que intentó exhibirla.

La polémica se inició cuando el controvertido columnista de Internet Matt Drudge quiso presentar la foto en su programa nocturno en Fox y abandonó el set televisivo cuando los directivos le prohibieron mostrar la fotografía.

Ahora, Fox ha anunciando que está exigiendo a Drudge que presente alguna forma de excusa si no quiere perder su programa y enfrentar un proceso legal. El controvertido periodista, conocido mundialmente porque reveló el escándalo de Mónica Lewinski en su página web (una de las más visitadas de Internet), ha respondido, sin embargo, que es la Cadena la que debe disculparse por haber ejercido censura.La amenaza le llegó oficialmente a Drudge y su agente, George Hiltzik, mediante una carta formal de Fox News. "Esperamos que él o sus representantes se dirija a nosotros con alguna forma de disculpa", dijo el director de Fox, Roger Ailes.

Según Fox, la decisión de no dejar que Drudge muestre la foto se debe a que hubiera sido "desorientadora" porque el periodista pretendía hacer una defensa de la vida con una foto que "en realidad es de una operación dentro del vientre y no de un aborto". "No se trató de censura, sino de una decisión editorial".

Pero Matt respondió que "se trata de pura y simple censura". "Yo expliqué que dejaría en claro de qué cosa se trataba la fotografía, pero que quería usarla como respaldo dramático para demostrar hasta qué punto un feto de 21 semanas está desarrollado". "Si hubiera mostrado la foto de un huevo de águila con el pollo asomando una pata, no me hubieran hecho ninguna crítica". "El problema es que se trata de un ser humano", dijo Drudge.

Más aún, entrevistado por el Philadelphia Inquirer sobre si presentaría una disculpa, Drudge contestó: "¿Disculpas? Aquí están mis disculpas: me disculpo profundamente a Fox por tener una mente libre. No entiendo a qué le tiene miedo Fox. Ellos son fetos sobredesarrollados que han caído en el pánico", agregó en su estilo controvertido.
"NO VOLVERÉ A HACER UN ABORTO"

Tras realizar una cirugía intrauterina en Samuel, un feto de solo 21 semanas que se aferró a su mano, la vida cambió para el Dr. Joseph Brunner. Hoy, quiere dar vuelta la página y abandonar viejas prácticas.

"El aborto en los Estados Unidos es legal y yo creo que es una opción muy personal, aunque desde que Samuel tocó mi mano nunca más podré realizar abortos..."
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"Yo practiqué cinco mil abortos" Por el Dr. Bernard N. Nathanson.

Éramos un grupo cuyo único propósito era conseguir una ley que permitiera el aborto en EE.UU.. Ejercíamos presión sobre los miembros del Congreso y las cámaras legislativas de los Estados para lograr que se derogasen las leyes que prohibían el aborto. Fui uno de los fundadores de la organización más importante que "vendía" el aborto al pueblo estadounidense.

En 1968, cuando organizamos el movimiento, se calcula que menos del 1% de la población era partidario en EE.UU.. del aborto a petición. Nuestro presupuesto era de $7,500 anuales, pero para 1982 se aproximaba ya al millón de dólares.
Voy a explicarles cómo planteamos el tema para convencer al resto de la población estadounidense para que aceptasen el aborto. Las tácticas que voy a explicar son ciertas y además son las mismas que se han empleado y se están empleando en otros países. Nos sirvieron de base dos grandes mentiras: la falsificación de estadísticas y encuestas que decíamos haber hecho, y la elección de una víctima, para achacarle el mal de que en EE.UU.. no se aprobara el aborto. Esa víctima fue la Iglesia Católica, o mejor dicho, su jerarquía de obispos y cardenales.

La falsificación de estadísticas

Se trata de una táctica importante. Nosotros decíamos en 1968 que en EE.UU.. se practicaban un millón de abortos clandestinos, cuando sabíamos que eran alrededor de los cien mil, pero esta cifra no nos servía y la multiplicamos por diez para llamar la atención. También repetíamos constantemente que las muertes maternas por aborto clandestino se aproximaban a las diez mil cuando sabíamos que no eran más de 200, pero esta cifra resultaba demasiado pequeña para la propaganda. Esta táctica del engaño si se repite mucho, acaba por ser aceptada como si fuera verdad. Nos lanzamos a la conquista de los medios de comunicación social, de los grupos universitarios, sobre todo de las feministas. Ellos escuchaban todo lo que decíamos, incluidas las mentiras, y luego las divulgaban por los medios de comunicación social, base de la propaganda.
Es importantísimo que ustedes se preocupen por los medios de comunicación social. Si en España estos medios no están dispuestos a decir la verdad, se encontrarán con la misma situación que nosotros creamos en EE.UU..

También inventábamos nuestras propias encuestas. Decíamos, por ejemplo, que habíamos hecho una encuesta y que el 25% de la población era partidaria del aborto y tres meses más tarde decíamos que el 50%, y así sucesivamente. Los estadounidenses se lo creían y como deseaban estar a la moda, formar parte de la mayoría y que no les llamaran "atrasados", se unían a los "avanzados".

Más tarde hicimos verdaderas encuestas y pudimos comprobar que poco a poco los resultados se iban aproximando a lo que habíamos inventado. Por eso sean muy cautelosos ante las encuestas que se hagan sobre el aborto; porque suelen ser inventadas, pero tienen la virtud incluso de convencer a magistrados y legisladores, pues ellos, como cualquier otra persona, leen la prensa, escuchan la radio, y siempre se les queda algo.

La jerarquía católica elegida como víctima

Una de las tácticas más eficaces que utilizamos en aquella época fue la que llamamos "etiqueta católica". Esto es importante para ustedes, porque su país es mayoritariamente católico.
En 1966 la guerra de Vietnam no era popular. Pero la Iglesia Católica la apoyaba en EE.UU.. Entonces escogimos como víctima a la Iglesia Católica y tratamos de relacionarla con otros movimientos "reaccionarios", incluyendo el movimiento antiabortista. Con esto pusimos a todos los jóvenes y a las iglesias protestantes, que siempre habían mirado con recelo a la Iglesia Católica, en contra de ésta. Conseguimos inculcarles a la gente la idea de que la Iglesia Católica era la culpable de que no se aprobara la ley del aborto.

Como era importante no crear antagonismos entre los propios estadounidenses de distintas creencias, aislamos a la jerarquía - obispos y cardenales - como a los "malos". A los católicos que rechazaban el aborto se les acusaba de estar "embrujados" por la jerarquía, y a los que lo aceptaban se les consideraba "modernos", "progresistas", "liberales" y más "iluminados". Puedo asegurarles que el problema del aborto no es un problema de tipo confesional. La Iglesia Católica no es la única religión o institución que está en contra del aborto. Yo no pertenezco a ninguna religión y en cambio les estoy hablando contra el aborto. Pero esta táctica fue tan eficaz que todavía hoy se emplea en otros países.

Otra táctica que empleamos con la Iglesia Católica fue acusar a sus sacerdotes, cuando tomaban parte en debates públicos contra el aborto, de "meterse en política" y de que ello era "anticonstitucional". El público se lo creyó fácilmente aunque la falacia del argumento está clara.

Dirigí a partir de 1971 la clínica más grande del mundo

Se trataba del Centro de Salud Sexual (CRANCH), situado al este de Nueva York. Tenía 10 quirófanos y 35 médicos a mis órdenes. Cuando me hice cargo de la clínica todo estaba sucio y en las peores condiciones sanitarias. Los médicos no se lavaban las manos de un aborto a otro. Algunos abortos, inclusive, era practicados por las enfermeras o por simples auxiliares. Conseguí modificar todo aquello y transformar la clínica en un "modelo" de su género.

Practicábamos 120 abortos diarios, inclusive los domingos, y sólo el día de Navidad no trabajábamos. Como Jefe de Departamento, tengo que confesar que se practicaron 60,000 abortos bajo mis órdenes y unos 5,000 fueron hechos personalmente por mí.

Recuerdo que en una fiesta que organizamos, algunas esposas de los médicos me contaron que sus maridos sufrían por las noches de pesadillas, y gritando hablaban de sangre y cuerpos destrozados de niños. Otros bebían demasiado y algunos usaban drogas. Algunos de ellos tuvieron que someterse a tratamiento psiquiátrico. Muchas enfermeras se volvieron alcohólicas y otras abandonaron la clínica llorando. Fue para mí una experiencia sin precedentes.
En septiembre de 1972 presenté mi dimisión porque ya había conseguido mi objetivo, que era poner en marcha la clínica. En aquella época, lo digo sinceramente, no dejé la clínica porque estuviera contra el aborto; la dejé porque tenía otros compromisos que cumplir. Fui nombrado Director del Servicio de Obstetricia del Hospital de San Lucas de Nueva York y empecé a establecer el servicio de Fetología. Estudiando el feto en el interior del útero materno, pude comprobar que es un ser humano con todas sus características y que deben reconocérsele todos los privilegios y ventajas de que disfruta cualquier ciudadano en la sociedad.

Del estudio del feto vivo en el interior del útero saqué esta conclusión

Quizás alguno piense que antes de mis estudios debía saber, como médico y además como ginecólogo, que el concebido es un ser humano. Efectivamente sí lo sabía, pero no lo había comprobado yo mismo científicamente. Los nuevos sistemas de exploración nos ayudan a conocer con mayor exactitud su naturaleza humana y a no considerarlo como un simple trozo de carne. Hoy, con técnicas modernas, se pueden tratar en el interior del útero muchas enfermedades, incluso hasta se practican 50 clases distintas de intervenciones quirúrgicas. Son estos argumentos científicos los que han cambiado mi modo de pensar. Fíjense: si el concebido es un paciente al que se le puede tratar, entonces es una persona, y si es una persona, tiene derecho a la vida y a que nosotros procuremos conservarla.

Quisiera terminar con estas palabras: Como científico, no es que crea; es que sé que la vida empieza en el momento de la concepción y debe ser inviolable. Y si no salimos victoriosos y olvidamos nuestra completa dedicación a esta causa tan importante, la historia nunca nos lo perdonará.
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Extracto de una conferencia del Dr Bernard N. Nathanson en Madrid en 1982 aunque perfectamente podría haber sido hoy dada su vigencia y actualidad.
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Nos dijo que eran 400 euros, tomó el dinero y lo empezó a contar en la mesa en voz alta, 100, 200, 300, 400...


Publicado en: AVA
Testimonio de la mamá de Triana


Voy a tratar de plasmar en este testimonio con la mayor claridad mi experiencia, para que mi dolor y mi sufrimiento, como parte positiva, sirva para que otras mujeres no pasen por esto.

Yo ya soy madre de un niño de 10 años de la relación con mi marido que terminó, ahora tengo otra pareja que es con la que he vivido esta terrible experiencia. Mi pareja actual está separada como yo, pero no tiene hijos. Yo en principio después de tener a mi hijo no me planteaba, en principio, tener más hijos pero como mi pareja actual no tenía, me decía que le haría muchísima ilusión tenerlos, cosa lógica, y de nuevo apareció el planteamiento de tener hijos.

Hace un año y medio aproximadamente me quedé embarazada, él aún no estaba divorciado, y en medio de la confusión de todo pues hablamos del tema del aborto y él me dijo que eso nunca, que ya se afrontaría del modo que fuese, pero en medio de todo esto empecé a manchar y fui al médico y tenía un embarazo extrauterino, inviable a todos los efectos. Se armó el revuelo mis padres se enteraron, mi hermana, mis amigas. Y claro como la situación no estaba normalizada, por no haberse tramitado aún el divorcio de él, etc., etc., todos me decían que era lo mejor que me había podido pasar, haber perdido este hijo. Yo no entendía como me podían decir esto, y todo esto lo cuento a propósito y como contexto de lo ocurrido después. Mi pareja en este caso me apoyó mucho, los dos lloramos la pena de nuestro hijo perdido.

Visto que este embarazo había venido en un momento complicado, pensamos en esperar a tener de nuevo cuando la situación estuviese regularizada y bien, la situación se regularizó en parte. El divorcio ya estaba pero faltaban por resolver algunas cosas más, pero en medio de esto y sin querer, me quedé embarazada de nuevo. Mientras esperábamos los días que se retrasaba la regla y se presumía que podía estar embarazada, todo esto antes de hacer la prueba, él se mostraba contento y bromeábamos con los nombres y el lugar del bautizo, etc. etc. Llegó el día en que hicimos la prueba los dos juntos en mi casa y salieron las dos rayitas, ya el semblante de él cambio, y se produce ese momento de susto, preocupación, y salió una vez más el tema del aborto. En principio parecía que todo iba a ir adelante pero en los siguientes días, él me decía que claro que teniendo opción de quitar el problema, pues él consideraba que quizá lo debería de tener en cuenta, porque claro recién divorciado y en unos meses con un hijo de otra persona pues claro ¡¡¡Qué vergüenza¡¡¡

Yo me indigné muchísimo y le dije que yo quería tener a nuestra niña (digo niña porque era lo que queríamos que fuese) y que él quería matarla, que cómo quería que hiciese eso si él llevaba tiempo diciéndome que se moría por formar una familia conmigo, por ser padre, y casarnos etc. etc. Y empezó la carrera mortal hacia el aborto.

Después de discutir varios días, me pasó por correo electrónico páginas sobre clínicas donde había esas secciones de preguntas frecuentes donde te ponen una lista de preguntas y sus respuestas donde parece que no pasa nada, que todo es legal, maravilloso etc, etc. Yo ya estaba sumida en el más profundo dolor y confusión y visto que en el embarazo anterior no se presumían apoyos de familia, hermana, amigas y en éste me falló la pareja, que es la parte más importante, pues pedí la cita en la clínica para ir a abortar. La cita me la dieron para una semana después, yo me moría porque el cambiara de opinión y un día amaneciera diciendo que me apoyaba y que íbamos a tener esa niña tan deseada. Pues no ocurrió; yo me sentía aturdida y sin salida y sin otra opción, y resignada a hacerlo con una absurda seguridad de la que en estos momentos estoy pagando las consecuencias.

Y llegó el día de la cita en la clínica: pasamos a la sala de espera, preciosa por cierto con lo que recaudan, llena de gente, por cierto, todas a lo mismo, ¡¡¡¡qué triste¡¡¡¡ Yo me sentía horriblemente mal, él estaba allí conmigo, y allí entraba una mujer en la sala de espera que iba voceando el nombre de la persona a la que le tocaba pasar, con el tono del que está arreando vacas. A mí eso ya no me pareció nada bien. Y llegó mi turno, allí fue la señora, gritó mi nombre y pasaos a un despacho donde la señora nos hizo unas preguntas para una supuesta historia, cuatro preguntas de protocolo, la mujer recostada en el sillón, vamos como en la playa, y pasando de todo.

Una vez finalizadas las preguntas nos dijo que eran 400 euros, tomó el dinero y lo empezó a contar en la mesa en voz alta, 100, 200, 300, 400... como si fuera el precio que habíamos pagado en el mercado de ganados por cuatro tostones que van a ir al matadero. Después de haberse guardado el dinero, me preguntó si estaba convencida. Yo respondí sí, pero por supuesto no lo estaba pero ya lo había decidido (por mi pareja y por salvar su pellejo socialmente estoy pagando un precio que yo no quería pagar).

Después pasé al despacho del psiquiatra, ya sola sin mi pareja. Yo pensaba: quizá no cumplo los requisitos legales y me dicen que no. Tonta de mí, allí el señor tenía un folio totalmente escrito ya, y debajo de ese otros tantos iguales y con un espacio en la parte de arriba donde escribió cuatro tonterías que me preguntó, como que si había dormido mal esos días que si había llorado y otras tontería más, por supuesto no había dormido y había llorado, pero eso pasa en la mayoría de los embarazos porque el cuerpo está en una situación que descontrola el ánimo y demás.
De allí pasé a otro despacho donde apareció un médico que me hizo una ecografía, me puso una inyección y me tomó la tensión prácticamente sin mediar palabra y sin mirarme siquiera. Sí me preguntó que si era alérgica a algo y poco más, pero vamos nada para poder saber si la anestesia que me iban a poner después me iba a matar o no, y me dio el papel del consentimiento para que lo firmara y porque me puse a leerlo detalladamente me miró hasta mal. Total que lo leí por encima en unos segundos y ala... al servicio y a ponerte la bata y las calzas y al quirófano. Allí entró el médico, con una chica de prácticas y otro hombre que era el que me acompañó al quirófano y que es el que ayudaba, y sí me pusieron la anestesia pero aún así me dolió muchísimo pero aparte del dolor físico el dolor moral, y el horror del ruido de los instrumentos como en una carnicería, la goma esa del aspirador, total un horror, en medio de todo esto yo me quejaba discretamente y les decía que me encontraba mal, pero simplemente me daban conversación del tiempo y de la crisis y nada más.

Cuando acabaron y me levanté de esa mesa maldita querían que ya me vistiese y me saliese pero yo me encontraba mal y entonces me llevaron a una habitación con varias camas, allí me dejaron con una palangana como compañía porque les dije que tenía ganas de vomitar y punto final. Al rato volvieron, me vestí, fui a otro despacho donde me dieron un tratamiento y un supuesto informe para que fuese a revisarme a un ginecólogo en una semana.

Conclusión: las clínicas pasan de las mujeres que acuden allí, solo quieren recaudar y les importa muy poco todo. Salí de allí desolada, mi pareja me pidió perdón una y mil veces pero mi hija ya no estaba, yo estaba vacía y simplemente le dije “espero que esto te sirva de algo”. Yo no sé de lo que le va a servir a él porque la relación se tambalea seriamente y no sé si voy a seguir con él, pero a mí me ha servido para saber que he cometido el error más grande de mi vida, que yo me sentía llena y ahora estoy vacía, y por esto he querido trasmitir mi experiencia para evitar que otras madres antes de tomar esa decisión lo piensen, lo valoren y se dejen ayudar y asesorar ANTES. Y no pasar por las pesadillas de después, la sensación de fracaso, de que la vida te va a castigar por haber hecho esto.
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